Cada año, millones de estudiantes en todo el mundo se visten con una túnica holgada y se colocan un curioso gorro cuadrado para celebrar la culminación de sus estudios. Sin embargo, muy pocos se detienen a pensar en la razón de este atuendo. ¿De dónde viene esta costumbre y por qué seguimos vistiendo como eruditos de hace casi mil años?
La respuesta nos lleva en un viaje en el tiempo hasta la Europa del siglo XII, entre monjes, frías aulas de piedra y el nacimiento de las primeras universidades de la historia.
1. Las raíces medievales: Iglesia, estudio y mucho frío
Para comprender el origen de la toga académica, debemos remontarnos a las primeras universidades europeas como las de Bolonia, París, Oxford y Cambridge durante los siglos XII y XIII.
En aquella época, la inmensa mayoría de los profesores y estudiantes pertenecían al clero o estaban vinculados a órdenes religiosas. Por esta razón, la vestimenta cotidiana de los académicos era muy similar a los hábitos de los monjes y clérigos: túnicas largas y cerradas.
Pero además de la disciplina religiosa, existía una razón extremadamente práctica para usar estas prendas: el clima. Las aulas universitarias de la Edad Media se ubicaban en fríos edificios de piedra sin calefacción. Las togas gruesas de lana y las capuchas eran indispensables para mantener a los estudiantes abrigados durante las largas horas de lectura y debate.
2. «Town and Gown»: El atuendo como símbolo de estatus
Con el paso del tiempo, la toga dejó de ser simplemente ropa para abrigarse y se convirtió en una señal de identidad. En las ciudades universitarias inglesas surgió la división socio-cultural conocida como «Town and Gown» (La Ciudad y la Toga).
- «Town» (La Ciudad): Hacía referencia a los habitantes locales y artesanos.
- «Gown» (La Toga): Distinguía a la comunidad universitaria de estudiantes y académicos.
Usar la toga otorgaba un estatus social elevado y confería privilegios legales específicos, ya que los universitarios estaban bajo la jurisdicción de la universidad y no de los tribunales civiles locales.
3. La evolución del birrete: De la capucha al sombrero cuadrado
Junto a la toga, el birrete es el otro gran protagonista de la graduación. Su diseño ha evolucionado considerablemente a lo largo de los siglos:
- La capucha medieval: Inicialmente, los estudiantes usaban capuchas unidas a la toga para cubrirse la cabeza del frío.
- El Pileus Quadratus: Durante los siglos XVI y XVII, la capucha dio paso a un bonete rígido con forma cuadrada, conocido en la tradición académica anglosajona como mortarboard por su semejanza con la tabla usada por los albañiles para mezclar mortero.
- La borla y el ritual del cambio de lado: En las graduaciones modernas, mover la borla del lado derecho al lado izquierdo simboliza el paso oficial de estudiante a graduado.
4. La estandarización moderna en el siglo XIX
Durante siglos, cada universidad mantenía su propio estilo, color y corte de vestimenta. No fue sino hasta 1895 cuando en Estados Unidos se creó el Código Interuniversitario de Indumentaria Académica, que definió los estándares que se utilizan hoy en día en gran parte del mundo occidental.
Este código estableció los colores distintivos de los capuchones según el área de conocimiento (por ejemplo, azul para filosofía, verde para medicina o dorado para ciencias) y diferenció los cortes de la toga según el nivel académico obtenido (licenciatura, maestría o doctorado).
Conclusión: Un puente vivo con la historia
La próxima vez que veas a alguien vistiendo una toga y un birrete, sabrás que no se trata solo de un atuendo elegante para las fotos de recuerdo. Es un ritual vivo con más de 800 años de historia que rinde homenaje a la búsqueda de la sabiduría y al esfuerzo de generaciones de estudiantes.
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