El discurso de despedida, la entrega del diploma en mano, los aplausos de la familia y el conteo regresivo para lanzar los birretes. La ceremonia de graduación es uno de los ritos de paso más emotivos y solemnes de la vida académica. Pero, ¿cuándo comenzó esta tradición y por qué celebramos este logro de una forma tan específica?

Para entender el origen de los actos de graduación, debemos viajar al siglo XII, época en la que nacieron los primeros gremios de profesores y estudiantes en Europa.


1. El examen público y la admisión al «gremio»

En las primeras universidades como las de Bolonia y París, la palabra «universitas» no significaba «campus» o «edificio», sino asociación o gremio de maestros y estudiantes.

Cuando un estudiante culminaba sus años de lectura y debate, no recibía un título impreso en una ceremonia masiva como las de hoy. En su lugar, debía someterse a una defensa oral pública ante los grandes maestros de la facultad. Si demostraba su dominio sobre la materia, era «admitido» como nuevo miembro del gremio académico con la licencia para enseñar.

Esa reunión solemne donde los maestros le daban la bienvenida al nuevo profesional fue el antecedente directo de nuestras ceremonias de graduación.


2. El origen del diploma enrollado

En la Antigüedad y la Edad Media, los documentos oficiales que certificaban un privilegio o título se redactaban en pergaminos de piel de animal. Debido a su flexibilidad y para proteger la tinta de la luz y el polvo, estos documentos se enrollaban cuidadosamente y se ataban con un listón o se sellaban con cera.

Aunque hoy en día muchos diplomas se entregan en carpetas planas de piel, la imagen del pergamino atado con una cinta sigue siendo el símbolo universal del éxito académico.


3. La llegada del protocolo moderno: El Commencement

Con la expansión universitaria en los siglos XIX y XX, las ceremonias adquirieron el formato que conocemos hoy:

  • El desfile de entrada (Procesional): Encabezado por las autoridades académicas luciendo sus togas institucionales.

 

  • El cambio de borla: El gesto simbólico que marca la transición oficial de aspirante a egresado.

 

  • El llamado individual: El reconocimiento público al esfuerzo personal de cada estudiante frente a sus seres queridos.

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